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Marcelo, el poeta
 
Había conocido a Marcelo Martínez Gómez como retratista, pintor, humorista autor de las ya célebres Frases para la histeria, periodista sin periódico, mejor dicho, de todos los periódicos, amigo y bohemio con quien las noches no duran lo que debieran durar para soportar el chorro de frases y humor que estalla de su siempre lista imaginación.
Pero no lo conocí como poeta. Por lo cual, la aparición de los poemas que integran su Sin ortografía, me cogió totalmente de sorpresa. ¿Marcelo poeta?, me repetía sin cesar y esperaba su libro para quedar perplejo, a pesar de que a nuestra edad, la de él y la mía, por lo general, uno está curado no solo del susto sino de las sorpresas.
De modo pues, que la sorpresa primero, la incertidumbre después y finalmene la seguridad de que había caminado medio siglo al lado de un poeta y no me había dado cuenta, rodearon mi espíritu de encontrados sentimientos.
Pero luego de abrir el libro al azar, como quien entra en una casa llena de luces que lo enceguecen, me encontré con los poemas que forman el cuerpo de Sin ortografía. De ese volumen he escogido cuatro poemas, que entrego con verdadero orgullo porque, me parece, dan una idea de que su autor no solo era pintor, humorista, periodista, bohemo y buen amigo sino un vate de verdadero valor, nacido en Arequipa, que quizá los armó en ratos de ocio..(Luis Eduardo Podestá).

marcelo.jpg
Marcelo Martínez, retratista insigne

Poemas de

Marcelo Martínez Gómez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hoy he amanecido sin ortografía

 

Hoy he amanecido sin ortografía

con una H rebelde en un omóplato

y todas las demás en mitin

para exigir derecho a voz

y absoluta independencia de la C.

 

Sin haches mis huesos sienten frío,

he perdido los interrogantes,

no sé dónde he puesto la mayúscula de Dios

y al lIoverme tantos puntos suspensivos,

he escrito mis pasos con abreviaturas,

para no huirme tanto,

que deba volver a lIamarme la atención.

 

Hoy he amanecido sin ortografía

y voy a poner en orden mis olvidos,

yendo al primer paso,

recogiendo todo lo perdido,

hasta encontrar el dialecto sin signos,

el balbuceo de la voz y de los pies.

 

En los ojos me restrego haches disidentes

que enmudecen las imágenes.

 

Y en mi frente

voy sintiendo en escozor pentagramado

que las brisas,

gravitando en paralelas de tiempo,

escriben música legible,

para quienes tengan un título de nobleza

en la mirada

y ortografía en el alma.

 

 

La ortografía del huevo

 

Los dedos tienen algo de Dios

por lo menos en su ortografía,

y la vida es buena

aunque cambiemos la V.

 

Facer o hacer

es quehacer de lingüistas.

Hagamos lo que queramos,

entre menos ortografía mucho mejor,

¿o qué opina usted, doctor?

 

El corazón es una Z,

pero la sangre circula con C

y se escribe con S.

 

Un huevo sin H se fríe igual,

pero no se concibe sin cáscara.

La H del huevo es la cáscara,

y sin ser huevos,

en el fondo

todos estamos fritos.

 

 

Factoría

 

I

Siempre que me siento enfermo

pongo un letrero en mi frente

que dice factoría

y me vengo al mismo bar.

 

Es que soy como un tranvía viejo,

sin frenos cuando no hay corriente,

y me descarrilo en cada esquina,

porque me fallan las pestañas

de tanto no dormir.

 

II

¿Dónde se toma el ómnibus

para llegar a tus ojos?

No sé.

He perdido el último tranvía,

y al marcar el número de tu teléfono

me han respondido de la cárcel.

Pero no importa,

porque en lugar de un taxi

he tomado un patrullero.

 

III

Un cenicero para mi cigarro,

unos senos para mi corazón,

un beso para mis sedientos labios

y un cementerio para mi razón.

 

 

Worm

 

¿A quién dirigirse

en una especie de planeta desconocido?

 

Sin "one dollar" en la faltriquera

y sin saber ni "yes" en el idioma gringo,

es sentirse cual gusano

extraviado en su cadáver.

 

¿Cómo endilgar los pasos y la voz,

atisbando el "otro mundo"

desde el "primer mundo"?

 

Dan ganas de pensar

que el submundo en que vivimos,

llámese "tercero" o de "socta" clase,

es el detritus más grande de la tierra..

 

¿No les parece que es imposible

dirigir el tránsito y moralizar a los gusanos

 

Menos mal que la lombriz

solitaria y proletaria

no pretende inmiscuirse

en el mausoleo de los ricos,

y comprende

que por estos pagos mal pagados,

un gran hombre cuando muere

sólo cambia de gusanos.

 

Los Ángeles, California (USA) 01-10-01.

 

marcelo2.jpg
Marcelo, el poeta

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